miércoles, septiembre 29, 2021

Prevenir la rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) ya es posible

La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla tiene una importancia epidemiológica de primera orden. En las últimas décadas, esta lesión ha mostrado un incremento exponencial, especialmente en el deporte femenino (fútbol, baloncesto y balonmano en particular) en el grupo de edad entre los 12 y los 23 años. El científico español José Manuel Escribano participa, entre otras actuaciones profesionales, en el programa de desarrollo del deportista de élite de la Premier League. El físico especializado en el análisis del movimiento humano, biomecánica para la prevención de lesiones y mejora del rendimiento, ha dirigido – en colaboración con un amplio equipo de profesionales de la salud y el deporte – una investigación impulsada por Unidad Biomecanica Avanzada, clave para prevenir este tipo de lesión.

Algoritmo para la prevención de lesión de LCA y protocolo de actuación preventiva

El objetivo de la investigación (cuyo desarrollo y conclusiones fueron registrados en abril en la Consellería de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana) fue establecer y desarrollar un plan de prevención para reducir las probabilidades de lesión a nivel individual, identificar la probabilidad de una jugadora, los factores que la hacen susceptible de sufrir la lesión y actuar sobre ellos antes de que se produzca.

Una de las claves para la elaboración exitosa del algoritmo ha sido el uso del Big DataEn ese sentido, los investigadores sumaron a los datos propios de la investigación realizada sobre más de 700 deportistas, datos procedentes de otros estudios e investigaciones, así como de centros médicos y universidades. De este modo, establecieron las correlaciones precisas entre ellos para elaborar un sistema de contraste individual sobre la biomecánica y la anatomía real de las jugadoras.

Éxito de la identificación y del plan de prevención sobre grupo de control de riesgo severo

De las deportistas analizadas, se seleccionó un grupo control de 50 jugadoras que se encontraron en situación de riesgo severo, es decir, con la probabilidad de sufrir la lesión de LCA superior al 53%. A cada una de ellas, y en función de los factores de incidencia sobre la lesión que les hacían más susceptibles, se les estableció el correspondiente plan de prevención, realizando seguimientos a su evolución cada 3 meses. Después de 3 años llevando a la práctica ese plan de prevención, todas ellas han visto una reducción muy considerable de las probabilidades de lesión y ninguna se ha lesionado.

Tras este proceso de investigación y comprobación de la efectividad tanto del algoritmo para la identificación como la de su aplicación en el método preventivo, será presentado a los clubes para intentar llegar al mayor número de deportistas posible, y empezar a reducir el creciente número de lesiones de LCA que se experimenta año tras año. 

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